martes, 10 de noviembre de 2009

agathe

Ágatha Ruiz de La Prada arranca sonrisas con facilidad. A su salida ante un auditorio atestado de periodistas y admiradores que la esperaban para que les explicara por qué eligió a Bogotá como el lugar para presentar su peculiar forma de diseño en un espacio ecológico, lo primero que hace es pedir perdón. "Es la primera vez que hago una entrevista en un altar, estoy un poco agobiada por eso", dice.

Lejos de supersticiones, lo dice porque ella, una católica pero no asidua practicante, lo que menos quiere es irrespetar un lugar que considera sagrado. Aunque no parezca, ella tiene sus límites.

La diseñadora de modas, que por su irreverencia y excentricidad camina sobre la delgada línea de la 'locura' y la creatividad, visitó la capital para ser la madrina de Zona D, un concepto de alto diseño con el que se busca decorar el jardín del Claustro Santa Bárbara de Usaquén, construido en 1914 y, de paso, cumplir uno de sus sueños, justamente arreglar un espacio dedicado a la naturaleza.

Esa fascinación por la ecología y su afán por democratizar estas exposiciones itinerantes de alto diseño la trajeron hasta Bogotá, que fue elegida como la tercera ciudad latinoamericana en que se desarrollará este proyecto, después de Buenos Aires (Argentina) y Sao Paulo (Brasil).

En el diseño del jardín del claustro habrá flores colombianas. ¿Ya tiene claro cuáles elegirá de tono fucsia?

Sí. Ahora mismo, si puedo, voy a ir a un vivero que está muy cerca de aquí. Lo bueno es que aquí hay muchas flores fucsias, pero necesito naranjas que son más difíciles de conseguir. Usaré también verdes, azules, amarillas. Será un proyecto muy romántico y ecológico, pero no gastaré muchas en un año de crisis económica.

Usted tiene una fascinación por el color fucsia y los corazones, ¿de dónde viene esa predilección?

Yo nací en el 60 y en esa década hubo el movimiento pop y de los hippies. Hace algunos años se presentó una exposición en París que se llamaba 'Los años pop'. Cuando estuve ahí me dije: 'Caray yo soy superpop', y entendí que de allí venía mi obsesión por las flores, arcoiris, hippies, corazones, pelucas, minifaldas, pestañas postizas. Me encantó.

Además del diseño del jardín en el Claustro de Santa Bárbara, ¿tiene otras creaciones ecológicas proyectadas para el próximo año?

La ecología ha sido mi obsesión toda la vida, me entusiasma. Siempre he estado en el partido de los verdes, he sido de Green Peace, los ayudo todo lo que puedo, aunque podría ayudarles más. He estado con el equipo de Al Gore, en España. La moda y toda la gente que tiene algo que decir deberían involucrar la ecología y también actuar.

¿Por qué dice usted que una prenda es 'exitosa' por su asequibilidad?

El otro día para viajar de Madrid a Buenos Aires me puse una camiseta de algodón vieja; al llegar al hotel cinco estrellas, donde me hospedé, la rompí y la dejé ahí. Después, quienes arreglan, habían recogido los trozos y los dejador ordenados... Deben haber pensado que se quedó una gitana en ese lugar. Esa camiseta tuvo una vida maravillosa y ahora será un trapo exitoso porque voy a limpiar mi casa con ella. La considero una prenda exitosa.

¿Cuál es esa prenda más vieja que sigue usando?

Este pantalón que tengo puesto. Uso cosas de hace 25 años, yo no soy compradora compulsiva, soy ecologista.

¿En este año suyo, de qué se enorgullece?

De esa conciencia ecológica que he desarrollado y es que hay prácticas obligadas por la crisis económica que deberías adoptar siempre, como no malgastar el agua y la energía, ahorrar y hacer productos más ecológicos que, además de ser bueno para el bolsillo, también lo es para el medio ambiente.

'Noemí sería una presidenta espectacular'

Noemí Sanín es su gran amiga, cuéntenos acerca de esa amistad.

La conocí cuando fue a España como embajadora. Ha sido una embajadora espectacular, me da una envidia lo lista y divertida que es y cómo coge a la ciudad y la maneja. Tú no sabes lo que mandaba ella en Madrid. Mandaba más que Zapatero, todo el mundo la conoce, la quiere y admira. Yo creo que sería una presidenta de Colombia espectacular.

Usted diversificó su campo de acción a puertas, ventanas, azulejos, perfumes, etc, ¿en qué le gustaría enfocarse ahora?

Lo que me apetece ahora es mejorar. Hay muchos productos que hago pero no llegan aquí y me pregunto qué puedo hacer. No quiero ser una diseñadora elitista, sino que mis diseños lleguen a todo el mundo.